Necesitaremos avances tecnológicos en energía ante el cambio climático

Un artículo científico de referencia que se publicó en 2004 concluía que a lo largo de los próximos 50 años el cambio climático se podría controlar “simplemente escalando lo que ya sabemos hacer”.

Aquel artículo, cuya coautoría correspondía a Robert Socolow, profesor de ingeniería mecánica y aeroespacial en la Universidad de Princeton (EE.UU.), descompuso el problema del cambio climático en “cuñas” manejables, sugiriendo que se podían hacer 15 cosas -por ejemplo doblar el número de reactores nucleares, construir un millón de turbinas eólicas o revertir la deforestación tropical- cada una de las cuales reduciría la tasa de emisiones de dióxido de carbono en un gigatón anual cuando se hubieran puesto en práctica por completo.

El artículo de 2004 concluía que, para enfrentarse al cambio climático, todo lo que hacía falta a lo largo de los siguientes 50 años era poner en marcha siete de estas cuñas, lo que mantendría las tasas de emisión planas aunque aumentara el uso global de energía. Para entonces, nuevas tecnologías podrían hacer que se empezara a reducir las emisiones, llegando finalmente a las emisiones cero en otros 50 años. Este sistema mantendría la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera por debajo de las 500 partes por millón, un nivel que se consideraba suficiente para impedir las peores consecuencias del cambio climático.

El nuevo informe sugiere que para lograr el objetivo de mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de 2ºC -un objetivo internacional sobre el que hay un consenso generalizado- harán falta hasta 31 cuñas, o 31 gigatones menos de carbono por año que los emitidos, si no se hace nada. Y también afirma que harán falta nuevos avances tecnológicos antes de lo previsto para poder lograr estos objetivos. Martin Hoffert, profesor emérito de física en la Universidad de Nueva York (EE.UU.) y uno de los autores del estudio, afirma que “Si lo observas objetivamente, estás observando el abismo”.

En el nuevo artículo, los investigadores dan varias razones que justifican estas cifras mucho más elevadas. La razón más sencilla es que en los años que han pasado desde que se publicó el informe, la tasa de emisiones ya ha subido de siete gigatones de dióxido de carbono anuales a casi 10 gigatones anuales. Pero los autores del nuevo artículo también argumentan que mantener las tasas de emisión planas durante 50 años ya no es compatible con mantener los niveles de dióxido de carbono por debajo de las 500 partes por millón. Si se estabiliza la tasa actual, más elevada, se llegarán a niveles de más de 500 partes por millón para 2049.

Según los autores del nuevo artículo, para mantener los aumentos de temperatura por debajo de los 2ºC, la tasa de emisión de carbono tiene que estar a cero para 2060. Y para lograrlo habría que poner en marcha otras 10 cuñas más, elevando el total a 19. Basan su análisis en un reciente modelo climático, aunque reconocen que estos son inciertos. Aunque los investigadores del clima están seguros de la relación entre los niveles de dióxido de carbono y el aumento de las temperaturas, nadie sabe con certeza cuánto se calentará el planeta dada una cantidad de dióxido de carbono.

Los investigadores también señalan que el artículo de 2004 se basaba en parte en suposiciones incorrectas sobre la intensidad en emisiones de carbono de las economías mundiales. El informe de 2004 suponía que la cantidad de emisiones por PIB bajaría algo sin emplear esfuerzos adicionales, como venía sucediendo a lo largo de la historia. Pero en los años transcurridos desde entonces las economías de sitios como India y China han crecido rápidamente y, con ellas, el uso de carbón para generar energía, que produce elevadas emisiones de dióxido carbono.

Para dar una idea de las medidas extremas que quizá haga falta tomar, Hoffert explica que puede que haya que colocar paneles solares en el espacio, donde están expuestos al sol las 24 horas y después lanzar la energía a la tierra mediante láseres o microondas. En su lista de deseos también se encuentran redes eléctricas superconductoras para distribuir las energías renovables y reactores nucleares reproductores de fusión. Hoffert recomienda que Estados Unidos invierta al menos 30.000 millones de dólares al año (unos 22.500 millones de euros) en financiar investigación, desarrollo y grandes proyectos piloto de diseños energéticos avanzados.

Socolow defiende intentar lograr el objetivo original de mantener las tasas de emisión planas durante 50 años, aunque no sea suficiente para impedir esos dos grados de calentamiento. Afirma que establecer objetivos demasiado ambiciosos puede resultar disuasivo y hacer que la gente adopte soluciones temerarias. Avisa, por ejemplo, de que hacer crecer la energía nuclear demasiado rápido podría aumentar el riesgo de que los materiales nucleares necesarios para fabricar bombas caigan en las manos equivocadas.

Fuente: madrimasd.org, 31/enero/2013


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