Amazonía amenazada

La Amazonía es una fuente de riqueza, por donde se le vea. Casi el 100% del petróleo que extrae Ecuador sale de sus bosques. 3.800 millones de dólares de gas natural provenientes de su selva exportó Bolivia en el 2011. El 22% de la energía hidroeléctrica del Perú se produce en lo que llamamos el pulmón del mundo. Estas son solo algunas cifras que nos muestran la importancia de este rincón del planeta al que tenemos que cuidar pero que lamentablemente seguimos sin mirar cómo se debe.
¿QUÉ HACER?

En Sudamérica se está empezando a tramar un plan que beneficiará no solo a los que viven y disfrutan de la Amazonía, sino también a los que dependen indirectamente de ella. Lo llamaron Agenda de Seguridad para la Amazonía, y es una propuesta que pretende integrar a los cinco países con mayor superficie amazónica: Bolivia, Ecuador, Colombia, Brasil y Perú.

“La Amazonía es muy importante ya que vincula un conjunto de seguridades fundamentales para vivir. Como la seguridad energética, hídrica, alimentaria y de la salud. Si tenemos una amenaza, ponemos en riesgo todas las seguridades. Es por eso que es tan importante monitorear y vigilar toda la Amazonía”, dijo el Ministro de Ambiente del Perú, Manuel Pulgar Vidal, quien además señaló que la unión entre países es la única solución para conservar la vida de esta parte del mundo que vive interconectada. Y este es el primer paso.

Amazonia

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No se puede negar que los bosques amazónicos están sufriendo cambios radicales. “La Amazonía norte ha estado sometida a grandes procesos de lluvia, contrario al sur que ha pasado por sequías. Esto ha causado que los ecosistemas se vean afectados y, las seguridades de las que hablamos, muy amenazadas”, enfatizó la máxima autoridad ambiental en el Perú, quien respalda este informe que recalca la importancia de la seguridad hídrica de la Amazonía como base de todas las demás seguridades. Sin calidad de agua, no se garantiza la salud ya que se atrae a más enfermedades, la producción de los alimentos disminuye y eso afectaría a la seguridad energética, ya que esta es vital para la creación de biocombustibles. “El ecosistema de la Amazonía la compartimos cinco países y todos tenemos la responsabilidad de hacer monitoreos y compartir esa información. Tenemos que tener inventarios regulares y estos ser compartidos”, señaló Pulgar Vidal.

¿CÓMO SE VINCULA LA SEGURIDAD AL CAMBIO CLIMÁTICO?

“El tema de la seguridad es muy delicado. Si estuviéramos en los países del Caribe, del Golfo de México, que sufren huracanes, tifones, con cada vez más pérdidas humanas y materiales, definitivamente el concepto de seguridad se vuelve más relevante. Sin embargo, todavía no nos hemos dado cuenta que la Amazonía también se ve afectada, de distinta forma, pero también, con sequías, vientos anómalos, lluvias, y debemos estar muy atentos a lo que sucede en estos bosques y con la gente que vive en ellos, no nos debemos olvidar de que la Amazonía, además de bosque, es personas”, declaró Pulgar Vidal, mientras que a inicios de 2014, Madre de Dios, también en la Amazonía peruana, ha sido declarada en emergencia por las excesivas lluvias que ya han perjudicado a más de dos mil pobladores.

La importancia de este informe es su aporte en el debate y porque nos marca la senda a seguir si queremos seguir teniendo bosques saludables. “Este documento representa el concepto de seguridad que nos lleva a un nuevo nivel de reflexión, ya que este concepto es fundamental para que el tomador de decisión tome conciencia de lo que implican las distintas amenazas”, sentenció el Ministro peruano.

INTERDEPENDENCIA: LAS AMENAZAS SON PARA TODOS

La Comunidad Nativa de Puerto Prado de Loreto, ubicada en la selva amazónica del Perú, dejó de pescar en el río donde todas sus generaciones lo hacían. Los peces dejaron de llegar y los pobladores tienen que movilizarse un par de kilómetros más allá para buscar algo de comer. Ellos han notado que la calidad del agua ha cambiado y que muchas especies se están dejando de ver por la zona. Hasta hace unos años no sabían qué significada el cambio climático. En la actualidad se han dado cuenta de lo que está sucediendo y todos sus esfuerzos se han volcado a la conservación de sus bosques. Si estos no están en buen estado, la comunidad no tendrá qué comer.

La Amazonía es muy importante, no solo para los que dependen directamente de ella, como en Puerto Prado, sino para todo el planeta. Esta región libera cada año 8 billones de toneladas de vapor de agua a la atmósfera, reciclando agua del Atlántico a través del bosque y llevándola miles de kilómetros. Es por ello que la seguridad hídrica en la Amazonía es vital para nuestra vida. “Es esencial para la producción agrícola y pesquera (sustentando así la seguridad alimentaria local y regional); para la generación de energía hidroeléctrica en las comunidades rurales (sustentando la seguridad energética); y es fundamental para la provisión de agua para consumo humano, mitigación de sequías e inundaciones y para la regulación de enfermedades transmitidas a través del agua (sustentando la seguridad de la salud)”, detalla el informe Agenda de Seguridad para la Amazonía, que además confirma que esta interdependencia entre las seguridades multiplica las amenazas. Si una se ve afectada, todas lo estarán. Sin embargo, la idea central de este documento es ver esta situación en positivo, como una oportunidad para cambiar y formular políticas estratégicas grupales entre todos los países involucrados y así buscar un mejor cuidado y monitoreo de esta región. No se puede jugar con la salud del mundo.

Parece muy sencillo. El cambio climático está afectando la Amazonía y tenemos que cuidarlo. Sin embargo, los que toman las decisiones no lo ven de esa manera. Siguen sin comprender que el balance entre el desarrollo económico y la salvaguardia de los ecosistemas vitales en la Amazonía es la clave para un futuro seguro de toda la humanidad. Se sabe que la seguridad hídrica va de la mano con bosques saludables, pero hace falta reconocer la interdependencia entre la seguridad hídrica, energética, alimentaria y de la salud en la Amazonia. La mirada debe ser en conjunto, no cada una independiente.

PRIMER PASO

Este informe es el primer paso para empezar a respondernos distintos tipos de interrogantes. La relación entre recursos hídricos de la Amazonía y la economía de la región, análisis de las zonas con mayores amenazas y riesgos, o los distintos aspectos del desarrollo de la Amazonía que están aumentando y a la vez amenazando la seguridad de esta zona de Sudamérica. Es por ello que en el futuro se necesita reforzar este informe y así tener respuestas más claras sobre el cambio climático y su relación con la Amazonía. Lo importante es que ya se tienen las señales claras: inundaciones, sequías, vientos, están cambiando los procesos de esta región y se tiene que trabajar al respecto. Ignorar la Agenda de Seguridad para la Amazonía, “podría conducir a trastornos económicos y sociales mucho mayores en el mediano plazo”, según detalla el informe que se crea como un desafío nunca antes visto para los líderes políticos del continente. Una gestión precavida e inteligente puede proporcionar muchos bienes materiales y servicios ecosistémicos esenciales.

¿CÓMO DEBERÍAN EMPEZAR A TRABAJAR LOS PAÍSES DE LA REGIÓN?

En primer lugar, el concepto de unión debe estar claro. Todos deben tener el mismo objetivo. Recordar que estos cinco países dependen de la salud de la Amazonía para mantener la calidad de vida de sus poblaciones es algo fundamental. Brasil, solo del estado de Pará, vendió 8.800 millones de dólares de hierro en el 2012. Colombia tiene el 17% de su ganado bovino comiendo de estos campos.

Según esta propuesta, primero se debe definir un conjunto de indicadores sociales, ambientales y económicos para facilitar un mejor monitoreo, intercambio de información y comunicación sobre seguridad hídrica, energética, alimentaria y de la salud en toda la Amazonia. Después evaluar la vulnerabilidad de las distintas poblaciones con respecto a los cambios que tengan sus bosques. Sin embargo, se debe mapear anualmente todas las zonas de alto riesgo para la seguridad, y así estar preparados ante cualquier amenaza. Este debe de ir de la mano “con un sistema de alerta temprana que utilice la herramienta de mapeo de zonas de alto riesgo y que se enfoque en el impacto de fenómenos climáticos extremos, cambio en el uso de la tierra y focos de contaminación que afectan las seguridades”.

Este informe “recomienda que se establezcan grupos nexus, conformados por expertos de diferentes ministerios y sectores con un mandato de alto nivel para intercambiar información, y resaltar oportunidades y barreras para lograr la seguridad hídrica, energética, alimentaria y de la salud tanto para la Amazonía como para otros lugares más allá de sus fronteras”. Estos nexus tienen que tener el poder de decisión y mando para facilitar la comunicación entre los países involucrados y lograr acuerdos entre ellos.

La idea central de este informe es crear un sentido de unión entre países amazónicos, en el que todos estén conscientes de la interdependencia que existe entre ellos y se reconozcan como uno solo. Este es un primer paso.

Fuente: madri+d, 24/febrero/2014


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